miércoles, 5 de noviembre de 2014

Los Rus y los dírhams

Publicado en Numismático Digital, 5 de noviembre de 2014


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Los varegos suecos, émulos de sus parientes vikingos daneses y noruegos en sus largos viajes en Occidente, se dedicaron a partir del siglo IX no tanto al pillaje como al comercio de pieles, madera y esclavos con el Oriente bizantino y el califato abasí. Su propósito era obtener productos de lujo y muy especialmente moneda de plata árabe, que se encuentra en grandes cantidades en las excavaciones arqueológicas del área del Volga.
 
Los suecos, desde sus bases bálticas en las actuales Finlandia y nordeste de Rusia, crearon en las primeras décadas del siglo IX una ruta comercial que unía el curso medio del Volga con el golfo de Finlandia y la región de Mälar, en la actual Suecia central, basada en la creciente demanda de productos de lujo de origen árabe y de su moneda de plata.
 
Desde la región media del Volga algunos escandinavos se dirigieron hacia la orilla del mar Caspio y llevaron sus mercancías desde allí a lomos de camellos hasta la misma Bagdad. Otros llegaban sólo hasta las tierras de los búlgaros, instalados en el Volga, mientras que también hubo otros que se instalaron en Itil, capital del reino judío de los jázaros o kázaros, como comerciantes o guerreros.
 
Es en esta época cuando se comienzan a datar hallazgos de dírhams en tesoros en la cuenca del Volga. A partir de estos enclaves los suecos, que según los anales francos en el año 839 se autodenominaban Rhôs y que fueron conocidos como Rhus en las fuentes eslavas y Rus en las árabes, bajaron por el curso del Dnieper camino de Bizancio, y estuvieron presentes o incluso tomaron el control de las principales ciudades del área como Kiev, Nóvgorod o Chernigov.
 
Su hambre de plata era proverbial entre los escritores árabes, y si bien debieron de obtener metal argénteo de su comercio con los bizantinos, no se encuentran monedas de esta procedencia en la Kiev del siglo X, lo que según Jonathan Sheppard parece mostrar que las mismas, que no encajaban con el patrón de peso de los dírhams, eran fundidas en lingotes o adornos, o bien que su comercio con el mundo bizantino se basó en otros artículos de lujo. En el tercer cuarto del siglo X cesó según este mismo autor el abastecimiento de moneda de plata desde el mundo árabe.
 
Noonan afirma que los dírhams aparecieron en el este y norte de Europa en el último cuarto del siglo VIII, a través de rutas que partían de Itil, en el estuario del Volga y que remontaba este río, y también otras que subían aguas arriba los ríos Dnieper y Don. Según este autor los más antiguos se han encontrado en Staraja Ladoga, y su tráfico muestra que las tribus eslavas los obtenían a través del comercio, por mediación de los jázaros y los búlgaros. Para Haussig, sólo el tráfico de esclavos podría explicar la existencia de los importantes atesoramientos de plata en el área, mientras que Martin argumenta que el factor más importante sería el activo comercio practicado por los Rus y los habitantes del curso medio del Volga.
 
Según Marianne Vedeler, se han encontrado alrededor de 150.000 dírhams de la Era Vikinga en el Este de Europa y Suecia, y sólo en este último país 64.306, la mayoría de ellos en atesoramientos. En base a los mismos, Thomas Noonan concluye que el tráfico entre Suecia y el Este europeo se triplicó en el siglo X en relación a la centuria anterior. Los hallazgos muestran que el flujo de dírhams llegó a Escandinavia desde alrededor del año 800 hasta el siglo X. Los primeros que llegaron fueron los batidos por los califatos abasí y samaní, si bien algunos de los encontrados son imitaciones realizadas por los búlgaros del Volga. De estas imitaciones, se han encontrado aproximadamente 3.500 piezas en Suecia y 57 en Noruega.
 
El numerario árabe llegó incluso a los establecimientos vikingos de las Islas Británicas. Los primeros invasores parece que no estaban familiarizados con su uso monetario, a pesar de recibir gran cantidad de moneda en los tributos y rescates cobrados a los francos y a los anglosajones, así como moneda islámica a través del comercio del Este. En algunos hallazgos del Danelaw se han encontrado trozos de piezas ornamentales de plata y una mezcla de monedas continentales, británicas, vikingas y arábigas de diferentes pesos. Se mantuvo allí, como en Escandinavia, la costumbre de marcar las monedas con muescas para probar su bondad, lo que se conoce como peck-marks.
 
Los Rus acabaron entrando al servicio de Bizancio como mercenarios, formando la guardia varega, operativa en los siglos X y XI, y con un sueldo de 44 monedas de oro anuales por soldado. La misma combatió en lugares tan dispares como en Apulia, contra sus parientes normandos, Sicilia o Siria. También los encontramos en los territorios islámicos de Uzbekistán, Persia o Irán. Hacia mediados del siglo X la élite de estos Rus estaba ya muy eslavizada, y a mediados de este siglo comenzaron las conversiones al cristianismo.
 
Bibliografía:
ÁLVAREZ, V., Los vikingos. Crónica de una aventura, Ed. Sílex, Madrid, 2013.
GRAHAM-CAMPBELL, J., WILLIAMS, G. (ed), Silver economy in the Viking Era, Left Coast Press, Walnut Creeck, California, 2007.
GRIERSON, P., BLACKBURN, M., Medieval European Coinage: Volume 1, The Early Middle Ages (5th-10th Centuries), Cambridge University Press, USA, ed. 2006.
SHEPPARD, J., “Del Volga al Dnieper. El patrón de la primitiva historia rusa”, en MÍNGUEZ, J., WILSON, D., SHEPPARD, J. y MARTÍN, J.L., Los vikingos, Cuadernos Historia 16, nº 246, 1985.
VEDELER, M., Silk for the Vikings, Oxbow books, Oxford, R.U., 2014.


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