lunes, 28 de febrero de 2022

El español José de Ribas y Boyons, fundador en el siglo XVIII de la ciudad ucraniana de Odesa

 Publicado en Crónica Numismática, 28 de febrero de 2022


José Pascual Domingo de Ribas y Boyons, almirante de la Armada Imperial rusa y fundador de la ciudad ucraniana de Odesa, nació en Nápoles en una fecha indeterminada, entre los años 1749 y 1754. Fue hijo del barcelonés Miguel de Ribas y Bouyens, mariscal y director del Ministerio de Fuerzas Navales y Armadas del Reino de Nápoles tras la reconquista del mismo por las tropas de Felipe V en 1735, y de la irlandesa Margaret Plunkett. Tras trasladarse al Imperio Ruso e ingresar en su ejército, participó en las guerras ruso-turcas y en la conquista de Crimea, recibiendo la orden de Catalina la Grande de fundar Odesa. Vicealmirante del Imperio, recibió numerosas condecoraciones y reconocimientos,  y ha dado su nombre a la avenida principal de la actual ciudad ucraniana.

  José de Ribas comenzó su carrera militar en el ejército napolitano, donde alcanzó el grado de mayor a los veinte años. En esta época conoció a Aleksey Orlov, hermano del amante de Catalina la Grande, que se encontraba en Italia, y que le llevó en su campaña contra el Imperio Otomano como intérprete y ayudante. Tras participar en la batalla naval de Chesme, fue enviado a Rusia como instructor del conde Bobrinski, hijo ilegítimo de Catalina la Grande con su amante y hermano de su protector, Gregori Orlov.

 En San Petersburgo ingresó en el Cuerpo de Cadetes de Infantería con el grado de capitán, como miembro de la nobleza española, y se casó con Anastasia Ivánovna Sokolova, dama de compañía de la zarina, que fue posteriormente madrina de sus dos hijas. En 1783 entró al servicio del príncipe Grigori Potemkin, siendo sucesivamente ascendido a coronel y brigadier y participando en la conquista de Crimea y en la formación de la nueva flota en el Mar Negro y el puerto de Sebastopol.

 Nombrado comandante de una flotilla, tomó la fortaleza de Ochakov, en la estratégica isla de Berezán y fue ascendido a general. En 1789 tomó igualmente la estratégica población de Hadjibei, emplazamiento de la presente ciudad de Odesa. Un año después consiguió tomar la inexpugnable fortaleza de Ismail, a orillas del Danubio. En 1792 fue uno de los tres plenipotenciarios que firmaron el Tratado de Jassy, por el que el Imperio Otomano cedió al ruso toda la orilla septentrional del Mar Negro.

 Nombrado contraalmirante y posteriormente vicealmirante, propuso la aprobación de la Bahía de Hadjibei como lugar de ubicación de una nueva ciudad, que Potemkin deseaba fuese la San Petersburgo del Sur, frente a otras posibles ubicaciones. Finalmente, un decreto personal de la zarina le encomendó su construcción, que llevó a cabo en solo dos años y que se convertiría en el siglo XIX en la tercera ciudad del Imperio.

 Tras la muerte de Catalina la Grande, su hijo Pablo hizo llamar a Ribas a San Petersburgo, acusado de malversación en la construcción de la nueva urbe. Tras un juicio absolutorio se le devolvieron todos sus cargos y posesiones, pero se le ordenó permanecer en la capital imperial. Contrario a la aproximación del nuevo zar a Napoleón Bonaparte, cayó en desgracia y conspiró para su derrocamiento. Murió el 2 de diciembre de 1800, aquejado de fiebres crónicas y, según algunos autores, envenenado por algunos de sus compañeros de conspiración. Su nieta, Catalina Mijáilovna Dolgorúkova, conocida como Princesa Yúrievskaya, fue amante y esposa morganática del zar Alejandro II de Rusia.

 Las medallas de José de Ribas

 Por sus méritos, José de Ribas recibió numerosos  reconocimientos,  entre los  que se encontraron las principales condecoraciones del Imperio Ruso. La primera de ellas fue la Orden imperial y militar de San Jorge, mártir y victorioso, instituida el 26 de noviembre de 1769 por Catalina II para premiar las acciones de sus oficiales y soldados. La misma estaba formada por cuatro clases de caballeros y sus colores distintivos eran el naranja y tres barras negras. Suprimida por Lenin en 1918, esta condecoración, actualmente una de las más prestigiosas del ejército ruso, fue reinstaurada por Boris Yeltsin el 20 de marzo de 1992.

 Igualmente recibió otra de las condecoraciones creadas por la zarina en 1782 como reconocimiento tanto para civiles como para militares, la Orden de San Vladimiro, la de primera clase, con una cruz roja con bordes negros y dorados. La insignia de la Orden pendía de una banda colocada sobre el hombro derecho, con una estrella de ocho rayos de oro y plata en la parte izquierda del pecho.

 Fue igualmente una de las doscientas cincuenta personas que recibió la Orden de San Alejandro Nevski durante el reinado de Catalina II. Tercera Orden civil y militar del Imperio, fue creada el 21 de marzo de 1725 por Catalina I por expreso deseo de su padre, Pedro I, para reconocer a aquellas personas que habían defendido Rusia con honor en los campos tanto políticos como militares.  La banda de la Orden de San Alejandro Nevski era roja y se colocaba desde el hombro izquierdo del uniforme militar o traje de la Corte.

 La condecoración constaba de una cruz de oro con esmalte rojo en ambos lados, con águilas bicéfalas con corona imperial en sus cuatro extremos. En medio de la cruz, en un cuadro de esmalte nublado, aparece la imagen de San Alejando Nevski a caballo. La misma fue suprimida tras la Revolución de Octubre y sustituida por la Orden de Alejandro Nevski en 1942, con carácter exclusivamente militar, una de las más altas de la extinta Unión Soviética.

 José de Ribas fue igualmente distinguido con la Orden de San Juan de Jerusalén, creada el 13 de noviembre de 1798 por el nuevo zar Pablo I. Considerado el más importante premio militar del país, su insignia era una cruz de Malta de oro cubierta con una capa de esmalte blanco, con lirios estilizados en sus extremos. Tuvo una existencia exigua, dado que su sucesor Alejandro I renunció a ser el Gran Maestre de la Orden, y en 1810 se emitió un decreto para dejar de otorgarla. 

 Curiosamente, la falta de reconocimiento de Carlos IV de España de Pablo I como Gran Maestre de esta Orden, por los derechos de su hermano Fernando III de Sicilia,  fue el casus belli para la guerra hispano-rusa de 1799-1801, en la que nunca se llegaron a romper hostilidades. En las circunstancias actuales, no podemos menos que desear la inmediata conclusión de un enfrentamiento fratricida entre dos pueblos hermanos. 

viernes, 25 de febrero de 2022

El control de la producción de moneda en 1793, según la documentación del Archivo General de Indias

Publicado en UNAN Numismática nº 46, enero 2022


https://www.academia.edu/72458129/El_control_de_la_producci%C3%B3n_de_moneda_en_1793_seg%C3%BAn_la_documentaci%C3%B3n_del_Archivo_General_de_Indias

En el Archivo General de Indias encontramos una serie de documentos que nos muestran el control llevado a cabo por la Real Hacienda de las emisiones de las nuevas monedas mandadas labrar con nuevos cuños en el año 1792. Para ello, analizamos cuatro documentos que muestran la correspondencia cruzada entre don Diego de Gardoquí[1], Secretario de Estado de Hacienda, y el Virrey del Perú don Francisco Gil de Taboada y Lemos[2], que nos revelan la remisión de troqueles y muestras de las nuevas monedas y el posterior envío desde el Perú de los ejemplares de las monedas acuñadas durante el año 1793 en tres navíos distintos.

 El primero de los documentos analizados es un escrito del Virrey del Perú, fechado en Lima el 20 de julio de 1793, en el que acusa el recibo de la Real Orden de 12 de febrero de 1792, en la que se cursaba la remisión de un cajón de troqueles y muestras de plata y estaño para la Real Casa de Moneda de Lima. En la misma informaba a Diego Gardoquí que procedía a pasarle todo al superintendente de la Real Casa de la Moneda[3], y la disposición de que desde ese momento se tomase razón de dicha Real Orden.

 Los otros tres documentos, fechados el 4 de marzo del año siguiente, recogen el envío de las muestras de monedas de oro y plata enviadas bajo partida de registro en tres buques distintos, la fragata de guerra Santa Gertrudis[4] , la fragata  de Libre Comercio Princesa[5] y el navío de Libre Comercio Levante[6]. La carga remitida en todos los casos era exactamente la misma,  un cajoncillo rotulado a su nombre, conteniendo según le había expuesto el superintendente de la Real Casa de Moneda ciento tres partidas de plata y tres de oro, acuñadas en el año 1793.

 Igualmente, se recoge en ambas misivas que se remitían el adjunto conocimiento en cada uno de los envíos, firmados por el Maestre de la Princesa, don Francisco Xavier de Ederra, del Levante, don Francisco Ignacio de Arrechavala,  y del de la Santa Gertrudis, don Andrés de Olabe. Andrés Asencio de Olabe había sido nombrado Maestre de la Plata por Real Orden de 18 de octubre de 1792[7]. 

 Ambas fragatas habían formado parte de la expedición que don Juan Francisco de Bodega y Cuadra había comandado, desde el apostadero californiano de San Blas, de descubrimiento de la costa norte del Pacífico, en la que se levantaron las cartas marítimas y geográficas de los territorios situados en el actual norte de California y Oregón.  En la misma fecha encontramos otra comunicación en la que el virrey informa a Gardoquí que la fragata Santa Gertrudis había partido de El Callao protegiendo un convoy de barcos de comercio, siendo su punto de reunión para dirigirse a su destino final en Cádiz el puerto de Buenos Aires[8].

 Los documentos anexos son las Partidas de cada uno de estos cajoncillos, firmadas el 22 de febrero de 1794. Previamente impresas, muestran en su parte izquierda la representación de un navío con las velas desplegadas, distinto para cada uno de los buques, el número de la partida asignado y bajo el símbolo de pesos, escrito a pluma, “Un cajoncito de Partidas de Plata, y oro, Amonedadas en la R. Casa de Moneda”. Mientras que en el Levante y la Princesa se afirmaba en la parte previamente impresa que el navío se encontraba en el puerto de El Callao y próximo a regresar a Cádiz, en el de la Santa Gertrudis se recogía que la nao se hallaba en el mismo puerto, “próxima a regresar a los Reynos de España, con Registro de Oro, y Plata…”.

 En pluma vienen recogidos los motivos del envío: 

Que he recibido de los Sres. Ministros de la Real Hacienda: Un cajoncillo que dice contiene ciento y tres partidas de plata, y tres de oro, por principal, rotulado à el Rey Nuestro Señor, en manos del Exmo. Señor D. Diego Gardoquí, Secretario de Estado, y del Despacho de Hacienda.

 También se recogen en las mismas que se había de entregar al Juez de Arribadas de Cádiz, para que los dirigiera a su destino. No aparecen rellenados los portes, por ser de cuenta del Rey, y están fechadas y firmadas. Curiosamente, Francisco Xavier de Ederra, el Maestre de la Plata de la Princesa, antepone a su firma el comentario “Ygnoro el contenido”.

 Las monedas de 1793 y el cambio del busto del monarca

 Por lo expuesto en esta documentación, los troqueles y muestras del nuevo busto del monarca se recibieron en Lima en el año 1793. Si bien Carlos IV accedió al trono el 14 de diciembre de 1788, las primeras emisiones de las cecas ultramarinas se siguieron emitiendo a su nombre pero con el busto de su padre Carlos III. En la moneda acuñada en plata, encontramos hasta tres tipos de busto diferentes, en uso en diferentes años según el facial batido[9].

 El diseño de los nuevos troqueles fue el realizado por Pedro González de Sepúlveda, que sustituyó a Tomás Francisco Prieto como Grabador General de las Casas de Moneda de España e Indias. Conforme a lo prevenido en la Pragmática de 1772, se diferenció el busto destinado a las Casas de Moneda de las Indias, una auténtica obra de arte que representa el retrato regio a la romana con peluca, lazo e ínfulas, y clámide que deja ver el guardabrazo, la hombrera de cuero de la armadura. Mientras que las emisiones con el busto de Carlos III tienen el numeral romano IV, las de nueva labra llevan el numeral IIII.

 En los cuartillos, aparecen ejemplares de busto entre los años 1792 y 1795, con siglas de ensayador IJ[10], las comunes a todas las emisiones que vamos a ver. En cuanto a los medios reales, llevan el busto de Carlos III con el ordinal IV entre los años 1789 y 1791. Desde este año hasta 1793 encontramos un primer tipo de busto propio, que se verá sustituido en 1794 por un nuevo tipo. En cuanto a los reales sencillos y las pesetas, el busto de Carlos III aparece igualmente hasta 1791. Un nuevo tipo fue únicamente utilizado en 1791, y desde este año un nuevo busto se usará para labrar moneda hasta 1793. Desde este año, encontramos un tercer tipo, que será el utilizado hasta 1808.

 La distribución cambia nuevamente en las emisiones de 4 reales, dado que si bien comparten con las piezas anteriores el busto de Carlos III hasta 1971, el primer tipo de busto propio se batió entre los años 1791 y 1792, y el segundo  desde 1793 hasta 1808. En el caso de los pesos o reales de a ocho, en 1791 el busto de Carlos III se sustituyó por un único tipo vigente durante todo su reinado.

 En cuanto a las emisiones áureas, los escudos con busto de Carlos III se sustituyeron en 1792 por un primer busto propio, en uso en este año y el siguiente, hasta su cambio por un nuevo tipo definitivo del que curiosamente hay ejemplares desde 1792. En las piezas de dos escudos, la sustitución en 1792 fue a un único tipo vigente todo su reinado, al igual que los cuatro escudos, con la salvedad de que hay moneda fechada en 1791 que tiene ya el nuevo busto. Igual sucede con las onzas de ocho escudos, salvo que la moneda con el busto de Carlos IV aparece en las emisiones desde 1792.

 El juego de troqueles y muestras enviado por Diego Gardoquí al virrey fueron sin duda los conformes a los diseñados por Pedro González de Sepúlveda. A falta de mayor información sobre los mismos, es posible aventurar, por la distribución de tipos anteriormente vistos, que se trataban de los diseños definitivos para acuñar moneda de plata, dado que, como hemos visto y salvo que se emitiesen piezas predatadas, lo que no fue fijado legalmente hasta unos años más tarde[11], las monedas de oro siguieron manteniendo sus anteriores diseños. Otro dato que apoya esta hipótesis es la enorme proporción de muestras de monedas de plata enviadas sobre las de oro, en una ceca en la que la producción áurea era muy importante, y habitualmente superior incluso a la de moneda de plata[12].

 La documentación analizada nos muestra igualmente el especial cuidado que se tenía en el control de las emisiones ultramarinas, tanto en su cualidades estéticas como en sus cualidades intrínsecas. Interesaba que la moneda, como representación máxima de la Monarquía, fuese perfecta tanto en su ejecución como en su peso y ley, por lo que era revisada por los grabadores y ensayadores mayores del Reino. Y, como era habitual, se enviaban muestras en varios navíos diferentes, en previsión de naufragios, conflictos o pérdida de alguna de las naves.



[1] Diego María de Gardoquí Arriquíbar (Bilbao, 1735-Turín, 1798). Comerciante, financiero, diplomático y político, fue el primer Embajador de España en los Estados Unidos entre 1784 y 1789, Secretario del  Consejo de Estado y Superintendente General de la Real Hacienda. En 1797 fue nombrado Embajador en Reino de Cerdeña.

[2] Francisco Gil de Taboada Lemos y Villamarín (Lalín, Pontevedra, 1733-Madrid, 1809). Noble, militar y político, fue sucesivamente Virrey de Nueva Granada y del Perú. Director General de la Armada y Capitán General de la Real Armada desde 1799. Aunque se negó a prestar juramento a José I Bonaparte, a su muerte en Madrid en 1809 la guarnición francesa le tributó los honores fúnebres inherentes a su cargo.

[3] Don Joseph Larriba, según UNANUE, H., Guía política, eclesiástica y militar del Virreinato del Perú para el año 1793, Lima, 1793, p. 42.

[4] AGI, LIMA, 709, N.33

[5] AGI, LIMA, 709, N.36. Su verdadero nombre era San Joseph.

[6] AGI, LIMA, 709, N.40. El nombre completo era Nuestra Señora del Buen Suceso y San Francisco de Asís.

[7] AGI, LIMA, 709, N.10

[8] AGI, LIMA, 709, N.50

[9] Según observaciones realizadas en el catálogo de Áureo & Calicó para 2020.

[10] Ignacio Zenón Gálvez y Juan Martínez de Roxas, ensayadores entre los años 1787 y 1803. PELLICER I BRU, J, Glosario de Maestros de Ceca y Ensayadores (siglos XIII-XX),  Madrid, 1997.

[11] Por Real Orden de 26 de septiembre de 1800, que permitió “…sellar moneda con cuños retrasados quando convenga a la economía y buen servicio del Rey y del público”. 

[12] Según los datos recopilados por CÉSPEDES DEL CASTILLO, G., Las cecas indianas en 1536-1825, Madrid, 1996, p. 258, en el año 1793 se acuñó en la ceca de Lima plata por un valor total de 5.294.745 pesos y oro por valor de 5.941.692 pesos.  

El bautismo de fuego y la primera medalla de Sir Winston Churchill / Sir Winston Churchill’s Baptism of Fire and First Medal

 Publicado en UNAN Numismática, nº 46, enero 2022


https://www.academia.edu/72457665/El_bautismo_de_fuego_y_la_primera_medalla_de_Sir_Winston_Churchill_Sir_Winston_Churchill_s_Baptism_of_Fire_and_First_Medal

El importante estadista, político, militar, historiador y escritor británico Sir Winston Leonard Spencer Churchill, Primer Lord del Almirantazgo durante la Primera Guerra Mundial, Primer Ministro del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial y nuevamente entre los años 1951 a 1955, y Premio Nobel de Literatura en 1953, recibió numerosas condecoraciones y distinciones civiles y militares de varios países durante su vida, un total de 37. La primera que recibió, en su bautismo de fuego, fue la Cruz de primera clase de la Orden del Mérito Militar con distintivo rojo, concedida por el gobierno español el 25 de enero de 1896 por su participación en la Guerra de Cuba.

 The important British statesman, politician, military, historian and writer Sir Winston Leonard Spencer Churchill, First Lord of the Admiralty during the First World War and Prime Minister of the United Kingdom during the Second World War and again between the years 1951 to 1955, and Nobel Prize for Literature in 1953, received numerous civil and military orders, decorations and medal from various countries during his lifetime, in a global amount of 37. The first one he received, in his baptism of fire, was the Cross of the Order of Military Merit, Red Ribbon, First Class, awarded by the Spanish government on January 25, 1896 for his participation in the Cuban War.

 Nacido el 30 de noviembre de 1874, en el otoño de 1895, tras haber finalizado sus primeros meses de estudio como alférez de caballería en el 4º Regimiento de Húsares en la Real Academia Militar de Sandhurst, Winston Churchill se dirigió a Cuba acompañado de su amigo, el también militar Reginald Barnes. Comisionado por el gobierno británico para comprobar el funcionamiento del nuevo fusil utilizado por el ejército español, el máuser 1893, estudió asimismo las tácticas y métodos usados por el mismo, que serían posteriormente utilizados en la Guerra Bóer en Sudáfrica. Allí fue recibió por el Capitán General de la Isla, Arsenio Martínez Campos, que le destino como oficial de Estado Mayor de la columna comandada por el general de división Álvaro Suárez Valdés.

 Born on November 30, 1874, in the autumn of 1895, after having finished his first months of study as a Second Lieutenant in the 4th Hussar Regiment at the Royal Military Academy of Sandhurst, Winston Churchill went to Cuba accompanied by his friend, the also military Reginald Barnes. Commissioned by the British government to check the operation of the new rifle used by the Spanish army, the Mauser 1893, he also studied the tactics and methods used by it, which would later be used in the Boer War in South Africa. There he was received by the Captain General of the Island, Arsenio Martinez Campos, who assigned him as a staff officer of the column commanded by Major General Alvaro Suarez Valdes.

 Tras desembarcar en La Habana el 20 de noviembre, procedentes del puerto floridano de Tampa, su estancia en la isla se dilató únicamente dos semanas. Desde La Habana ambos oficiales británicos se dirigieron en tren a Santa Clara, donde se encontraba el cuartel general de Martínez Campos, de allí a Cienfuegos, en una patrullera a Tuna de Zaza y en un tren blindado a Sancti Spiritus. Allí se incorporaron a la columna del general Valdés, y en Arroyoblanco recibieron su bautismo de fuego en una escaramuza con los mambises. En La Reforma Churchill asistió a la primera acción bélica de entidad de su vida, para dirigirse posteriormente desde Ciego de Ávila a La Habana. Por su participación en la batalla, a pesar de que según su propio testimonio no disparó ni un solo tiro, se solicitó la concesión de la Orden del Mérito Militar en fecha 6 de diciembre, siéndole concedida el 25 de enero de 1896.

 After disembarking in Havana on November 20, coming from the Florida port of Tampa, their stay on the island lasted only two weeks. From Havana both British officers went by train to Santa Clara, where Martinez Campos' headquarters was located, from there to Cienfuegos, in a patrol ship to Tuna de Zaza and in an armoured train to Sancti Spiritus. There they joined the column of General Valdes, and in Arroyoblanco they received their baptism of fire in a skirmish with the Mambises. In La Reforma Churchill attended the first war action of his life, to go later from Ciego de Ávila to Havana. For his participation in the battle, despite the fact that according to his own testimony he did not fire a single shot, he was requested to be awarded the Order of Military Merit on December 6, being awarded on January 25, 1896.

 La Orden del Mérito Militar con distintivo rojo fue creada por Real Decreto de Isabel II el 3 de agosto de 1864. La recibida por Churchill era la de primera clase, la de grado más bajo de las cuatro que componían la Orden, que se otorgaba a los militares con grado desde cadete hasta capitán. Consta, como se puede observar en la ilustración adjunta, de una cruz roja de cuatro brazos iguales, en cuyo centro se encuentra en el anverso un escudo redondo de castillos y leones cuartelados, granada en punta y escusón central con tres flores de Lis, y en el reverso las letras MM, Mérito Militar. La cruz se unía a la cinta con una corona cerrada con orbe y cruz, con un rectángulo de oro para la inscripción del nombre de la campaña y la fecha del hecho por el que se concedía. La condecoración se llevaba en el pecho, pendiente de una cinta roja con una lista blanca en su centro, de un tercio del ancho de la misma.

 The Order of Military Merit with Red Ribbon was created by Royal Decree of Isabel II on August 3, 1864. The one received by Churchill was the first class, the lowest grade of the four that made up the Order, which was awarded to the military with a rank from cadet to captain. It consists, as can be seen in the attached illustration, of a red cross of four equal arms, in the centre of which is on the obverse a round shield of castles and lions quartered, pomegranate in point and central shield with three flowers of Lis, and in the reverse the letters MM, Military Merit. The cross was added to the ribbon with a crown closed with orb and cross, with a golden rectangle for the inscription of the name of the campaign and the date of the event for which it was granted. The decoration was worn on the chest, pending a red ribbon with a white list in its centre, one third the width of it.

 Ésta no fue la única condecoración española que recibió, dado que durante una visita a Madrid en 1914, con ocasión de un torneo de polo, Alfonso XIII le hizo concesión de la Medalla de la Campaña de Cuba, de la que el propio Churchill solicitó a los pocos días el permiso para poder ostentarla. Esta medalla, creada por Real Decreto de 1 de febrero de 1899, estaba realizada en bronce y se concedió a todos los que hubiesen estado seis meses en operaciones de campaña en la isla y hubiesen participado en un hecho de armas, o tres meses participando en tres hechos de armas, o haber estado dos años de servicio en la isla o en buques de la Armada. En su anverso se reproducen los bustos del monarca y la Reina Regente, y la leyenda CAMPAÑA DE CUBA 1893-1898, y en su reverso la cifra del monarca, XIII, en monograma y la leyenda AL EJÉRCITO DE OPERACIONES. La medalla está rodeada de hojas de laurel, y se une a una cinta con listas alternas azules y rojas por una corona real articulada.

 This was not the only Spanish medal he received, given that during a visit to Madrid in 1914, on the occasion of a polo tournament, Alfonso XIII awarded him the Medal of the Cuban Campaign, of which Churchill himself requested a few days later permission to hold it. This medal, created by Royal Decree of February 1, 1899, was made of bronze and was awarded to all those who had spent six months in field operations on the island and had participated in an act of arms, or three months participating in three acts of arms, or had been two years of service on the island or on ships of the Navy. On its obverse are reproduced the busts of the monarch and the Queen Regent, and the legend CAMPAIGN OF CUBA 1893-1898, and on its reverse the figure of the monarch, XIII, in monogram and the legend TO THE ARMY OF OPERATIONS. The medal is surrounded by bay leaves, and is added to a ribbon with alternating blue and red lists by an articulated royal crown.

 La figura de Sir Winston Churchill es clave para comprender el tránsito de la Era Victoriana y el dominio británico del mundo a la gran crisis desencadenada por la Primera Guerra Mundial en 1914. Fue, asimismo, testigo del ascenso de los Estados Unidos, una nación emergente que tuvo su encumbramiento justamente con su entrada en la Guerra de Cuba, derrotando al último escollo que le estorbaba en el control efectivo al que posteriormente sometería a todo el continente. Tras las guerras mundiales, los Estados Unidos se convertirían asimismo en los rectores de los destinos del mundo.

 The figure of Sir Winston Churchill is a key figure to understanding the transition from the Victorian Era and British domination of the world to the great crisis triggered by the First World War in 1914. He was also a witness to the rise of the United States, an emerging nation that had its rise precisely with its entry into the Cuban War, defeating the last obstacle that hindered it in the effective control to which it would later subject the entire continent. After both World Wars, the United States would also become the leaders of the world's destinies.

 Bibliografía Bibliography

 CORDERO, L.A., “Winston Churchill y la Guerra de Independencia de Cuba”, Fundación Encuentro Histórico Hispanoamericano, 25 de marzo de 2012.

RAMÍREZ JIMÉNEZ, D., “La primera condecoración de Churchill fue española”, Falerísitica, los símbolos de nuestra historia, 4 de febrero de 2018.

RUSSELL, D.S., “Excerpt from the Orders, Decorations and Medals of Sir Winston Churchill”, International Churchill Society, June 18, 2008.

SARIAS RODRÍGUEZ, D., “Una forma extraordinaria de proceder”: Winston Churchill, Cuba y el ocaso de una Era (1895)”, Aportes, nº101, año XXXIV, 2019, pp. 107-129.

TORRE DEL RÍO, R. de la, “1895-1898: Inglaterra y la búsqueda de un compromiso internacional para frenar la intervención norteamericana en Cuba”, Hispania, LVII/2, nº 196, 1997, pp. 515-549.

lunes, 21 de febrero de 2022

La colección numismática de Antonio Caballero y Góngora, Virrey de Nueva Granada

 Publicado en Crónica Numismática, 21 de febrero de 2022


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El eclesiástico Antonio Caballero y Góngora es sin ninguna duda un claro ejemplo de la Ilustración en el ámbito de la Iglesia española del setecientos. En su biografía destaca su labor como prelado, político y militar en las Indias españolas, pero también sus inquietudes culturales y su afición por los libros, las ciencias, las artes y la numismática. Su amplia biblioteca, su notable colección de arte y su extraordinario compendio numismático le acompañaron en su viaje a Ultramar. A su vuelta a la península, la mayor parte de sus libros fueron donados al Arzobispado de Santa Fe de Bogotá, mientras que las monedas de su numario volvieron a España, el lugar de donde habían partido a hacer las Américas.

 Nacido en Priego, Córdoba el 24 de mayo de 1723, estudio filosofía y teología. Tras sus nombramientos como presbítero, Capellán Real y Canónigo en Córboba, en 1767 se retiró al convento de San Felipe Neri, eligiendo una vida apartada en la que se dedicó al estudio y a la oración. En esta época obtuvo fama de gran orador y de enorme celo en el ejercicio de la censura eclesiástica. En estas condiciones de aparente austeridad, invirtió los caudales de su canonjía durante veinte años en la recopilación del grueso de su ulterior colección, descrita por él mismo como un museo.

  En 1774 fue invitado a predicar en la Capilla Real ante Carlos III y la Corte, quedando el monarca tan emocionado que le propuso para el Episcopado al Papa. Nombrado obispo de Yucatán, fue consagrado el 30 de junio de  1776 en la Catedral de la Habana, ocupando brevemente la sede de Mérida. En su viaje le acompañó su colección, compuesta de treinta y ocho cajas de libros, un enorme monetario de plata con monedas romanas e hispanas, ornamentos pontificales y una pinacoteca compuesta por obras de catorce pintores españoles, entre las se encontraban cuadros de Murillo, Alonso Cano o Juan Carreño, así como de pintores italianos y flamencos. 

  El 19 de septiembre de 1777 fue nombrado arzobispo de Santa Fe, llegando a Cartagena de Indias el 1 de julio de 1778. Como obispo de la ciudad tuvo que mediar en la conocida como Insurrección de los Comuneros. El 6 de julio de 1782 fue nombrado Virrey de Nueva Granada, Capitán General y Presidente de su Real Audiencia. Entre sus logros se encuentran la gran labor evangelizadora realizada, su interés por el desarrollo de las ciencias y su patrocinio de su propio bolsillo de la Real Expedición Botánica dirigida por José Celestino Mutis. Igualmente, trató de mejorar la producción minera, contando para ello con Juan José de Elhuyar,  y pidió al Rey el envío de mineros alemanes.

 Caballero solicitó la renuncia de sus dos cargos en dos ocasiones, siendo finalmente aceptada por el Rey el 5 de abril de 1788. El 15 de septiembre de 1788 fue nombrado obispo de Córdoba. Antes de embarcarse en abril de 1789 en Cartagena en la nave Santa Leocadia, el Arzobispo-Virrey regaló su valiosa biblioteca al arzobispado santafereño. La misma estaba compuesta por 464 títulos divididos en 1.162 volúmenes, de temáticas tan variadas como la religiosa, lengua, literatura, dialéctica, historia, viajes, política, agricultura, industria, minería, bélica, filosofía o ciencia, en castellano, francés y latín.

 En la misma, por el tema que nos ocupa, destacamos los dedicados a arte, arquitectura y numismática, once títulos. En Santa Fe quedaron Los Diez Libros de Arquitectura de Marco Vitrubio, Discursos sobre la ingenuidad del Arte de la Pintura  de Iván de Butrón y tres obras de Joannes Vaillant dedicadas a la numismática, Numismata Graeca, Historia numismatica Ptolemaeorum Aegypti regum e Historia numismatica Regum Syriae.

 Tras su llegada a La Coruña el 19 de junio de 1789, se posesionó en su sede en octubre de este mismo año, ejerciendo su apostolado hasta su muerte el 24 de marzo de 1796. Los libros dedicados a la numismática que conservó en su colección a su vuelta fueron Ensayo sobre los alfabetos de las Letras Desconocidas, que se encuentran en las más antiguas medallas, y Monumentos de España y Congeturas sobre las Medallas de los Reyes Godos y Suevos de España de Luis José Velázquez, Numismata imperatorum romanorum praestantiora, a Iulio Caesare ad lostumum et tyrannos, del antes citado Vaillant, el Museo de Medallas desconocidas españolas de Vicencio Juan de Lastanosa, los tres tomos de Medallas de las Colonias, Municipios y pueblos antiguos de Espana de Enrique Flórez y Alla Sicilia Numismatica de Gabriele Lancillotto.

 La colección numismática de Antonio Caballero y Góngora

 A su llegada a América, su colección estaba compuesta, como ha estudiado Jesús María Ruiz, por 504 monedas romanas de plata republicanas; 2 imperiales de oro, 447 de plata y 2.624 de bronce; 16 con símbolos de deidades romanas; 215 de oro y plata de diferentes familias patricias romanas; 34 provenientes de la Península Ibérica anteriores a la conquista romana; 11 de oro correspondientes al periodo de dominación visigoda y varias más de plata; 11de oro, 200 de plata y 1.252 de diferentes materiales, medievales y representativas de los papas y los reyes de Castilla; 12 de oro, 252 de plata y 264 de bronce procedentes del ámbito islámico medieval; 526 de varias poblaciones españolas, y 60 camafeos de diferentes épocas. A este total de 6.500 piezas se sumaron nuevas adquisiciones en territorio indiano, hasta alcanzar las 7.000 piezas, siendo por tanto una de las colecciones numismáticas más importantes de cuantas se conocen en el ámbito hispánico del Siglo de las Luces.

 El mayor valor de la misma, no obstante, es haber servido como fuente para la investigación histórica. La colección fue consultada por el famoso historiador Enrique Flórez, que visitó a Caballero en Córdoba en 1766 y cita algunas de las monedas consultadas en su imprescindible obra. Otros famosos investigadores de la historia y la numismática que tuvieron acceso a la misma y que tuvieron correspondencia epistolar con Caballero fueron José de Velasco y Ceballos y Pedro Leonardo de Villacevallos.

 Poco antes de su muerte, el 20 de enero de 1796 Caballero expresó su voluntad de que la colección fuera cedida al Real Colegio Mayor de Santa Catalina Mártir de la Universidad de Granada, para favorecer la investigación histórica en dicho centro, lo que se cumplió, salvo 160 ejemplares que quedaron en el Palacio Episcopal de Córdoba.

 Para saber más:

 AGUILAR PIÑAL, F., Bibliografía de autores españoles del siglo xviii, 10 t., Madrid, 1981-2001.

CABELLO CARRO, M. P., Coleccionismo americano indígena en la España del siglo xviii, Madrid, 1989.

GÓMEZ Y GÓMEZ, T., Vida y obra de Don Antonio Caballero y Góngora, Sevilla, 1989.

LÓPEZ-VIDRIERO, M.L., “El Gabinete de un hombre de gusto. Manuales para la formación de bibliotecas en el siglo XVIII”, en María Luisa López-Vidriero (dir.) y Pedro M. Cátedra (dir.), El Libro Antiguo Español iv. Coleccionismo y bibliotecas (siglos xv-xviii), Salamanca, 1998, pp. 447-460.

MONTES GONZÁLEZ, F., “Una aproximación a las fuentes documentales para el estudio del coleccionismo americano en España”, en Artigrama, 24 (2009), pp. 205-223.

PÉREZ AYALA, J.M., Antonio Caballero y Gongora. Virrey y Arzobispo de Santa Fe. 1723-1796, Bogotá, 1951.

RESTREPO TIRADO, E., “La fortuna del excelentísimo señor don Antonio Caballero y Góngora”, en Boletín de Historia y Antigüedades, 177 (1926), pp. 567-571.

RODRÍGUEZ CASANOVA, I., “La numismática en la España de la Ilustración”, en Martin Almagro Gorbea y Jorge Maier Allende (coords.), De Pompeya al Nuevo Mundo. La corona española y la arqueología en el siglo xviii, Madrid, 2012, pp. 157-172.

RUIZ CARRASCO, J.M, “Entre España y América. La colección del prelado ilustrado Antonio Caballero y Góngora”, Anuario De Historia de la Iglesia, Vol. 29, 2020, pp.  405-433.

SILVA, R., Los ilustrados de Nueva Granada, 1760-1808, Medellín, 2002.

TORRE REVELLO, J., “La biblioteca del virrey-arzobispo del Nuevo Reino de Granada Antonio Caballero y Góngora, 1788”, en Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, 41 (1929), pp. 27-45.

lunes, 14 de febrero de 2022

Documentación sobre las devaluaciones secretas de la moneda nacional en Lima en el Archivo General de Indias

 Publicado en Gaceta Numismática 202, diciembre 2021


(PDF) Documentación sobre las devaluaciones secretas de la moneda nacional en Lima en el Archivo General de Indias | Pedro Damián Cano Borrego - Academia.edu

Cuando en el año 1759 el monarca Carlos III accedió al trono de España, parte del circulante batido en metal áureo se encontraba en muy mala conservación. Muchas de las monedas estaban cortadas, agujereadas o incluso portaban resellos de algún país extranjero. También abundaban las emisiones de cuño antiguo, en las que por su continuo uso y desgaste eran irreconocibles las improntas monetarias que en su día habían sido acuñadas. Estas fueron las razones esgrimidas para que, en fecha 30 de diciembre de 1768, se prohibiese que fuesen aceptadas por la Tesorerías, dado que estaban expuestas a falsificación y su valor no se correspondía con el intrínseco. 

En cuanto al numerario batido en metal argénteo, seguían en circulación en numerosas partes de la monarquía las antiguas monedas de cabo de barra o macuquina, la acuñada a martillo con anterioridad a la generalización de los volantes en las cecas ultramarinas. Esta moneda constituía la mayor parte del circulante en las islas caribeñas y en la costa meridional del mismo mar, así como en el virreinato del Perú y en el área del Río de la Plata. Esta moneda de antiguo cuño tenía en muchas ocasiones una merma importante de peso en relación a su facial.  

Por Real Orden Reservada de 18 de marzo de 1771 y Real Pragmática de 29 de mayo de 1772 se reformó la moneda acuñada en ambos metales. Estas medidas, tendentes a sustituir y modernizar el circulante, fueron acompañadas de secretas rebajas en la ley de las monedas. Mientras que la ley de la moneda áurea hasta 1764 era de entre 911 y 917 milésimas, y entre este último año y 1772 fue de 909 milésimas, a pesar de la afirmación contenida en las normas dictadas de que la moneda, tanto de oro como de plata, sería de la misma ley y peso.