lunes, 20 de marzo de 2017

La moneda circulante en el Virreinato del Río de la Plata en el siglo XVIII

Publicado en El Sitio, Instituto Uruguayo de Numismática, Marzo de 2017
http://iunuy.org/flop01/wp-content/uploads/elsitio/ElSitioN%C2%BA22.pdf

Durante los primeros siglos del gobierno español, este territorio mantuvo un significativo déficit comercial con la Península, consecuencia de la constante salida de metales preciosos en moneda, pasta y barras. La moneda llegaba al Plata desde las regiones del Alto Perú, y provenían en buena medida del pago de los tejidos europeos de contrabando y de los productos brasileños, y posteriormente era remitida a Europa para la compra de nuevos géneros.

jueves, 16 de marzo de 2017

La circulación monetaria en el Nuevo Reino de Granada en el siglo XVIII

Publicado en Panorama Numismático, 16 de marzo de 2017

El volumen de acuñación de numerario de sus Casas de Moneda creció, durante el siglo XVIII, en un 780%. Los mayores incrementos se produjeron entre los años veinte y cuarenta del siglo, mientras que en la segunda mitad de la centuria los aumentos fueron porcentualmente menos elevados, pero también menos irregulares. Estos datos, junto con los de los quintos satisfechos en las distintas provincias del virreinato, son la base de un importante estudio realizado por Melo.

    Las áreas mineras y las ligadas económicamente a las mismas demandaban productos agrícolas y productos manufacturados, tanto producidos en otras áreas del territorio como importados. El incremento de la producción llevaba aparejado el consiguiente incremento de la demanda y el mayor volumen de transacciones comerciales, y suponían asimismo una importante fuente de ingresos para la Real Hacienda.
    Estos ingresos eran el quinto real, las alcabalas  y almojarifazgos, los tributos que grababan la producción agrícola, como el diezmo, y las cantidades recaudadas por lo bienes estancados, como el tabaco y el aguardiente. Las cantidades recaudadas por estos conceptos, unidos a la producción de oro y a las cantidades amonedadas, confirman el crecimiento económico del territorio.
    Es también cierto que se incrementaron y mejoraron los rendimientos fiscales, y si bien algunos tributos se incrementaron, como las alcabalas, también lo es que otros se redujeron, como fue el caso de los quintos reales. No es desdeñable tampoco el aporte económico para el Estado de la implantación de los monopolios.
    Por todo ello, Melo concluye que el rápido crecimiento de la producción minera en la provincia de Antioquia, y los más suaves de otras provincias como Cauca y Chocó, dinamizaron la economía virreinal. Si bien tradicionalmente se ha atribuido este incremento a las medidas reformistas de Carlos III, Melo recoge que la mayor producción aurífera antioqueña coincidió con el aumento de su población. Es posible que parte de la masa asalariada se desplazase desde otras actividades al sector minero.
    Es posible asimismo que los gastos administrativos del virreinato se  hubiesen incrementado desde 1739, por lo que se necesitaron remisiones de moneda de otros territorios indianos para hacer frente a estos gastos, especialmente en los años 40 del siglo, en los que los conflictos bélicos obligaron a las autoridades a mantener una numerosa guarnición en la costa.
    El padre Gumilla hacía referencia en su Orinoco Ilustrado a una carta que le remitió el padre de la Compañía de Jesús de 27 de enero de 1741 en la que le informaba que durante la Guerra del Asiento, y para evitar su saca por los extranjeros,  el virrey había ordenado la llevanza de todos los oros a acuñar sin demora, bajo pena de prendimiento, a la Casa de Moneda, saliendo fundición cada quince días. Con ello el rey adelantaba el señoreaje sobre los quintos y el derecho de Cobos y se evitaban los fraudes que se hacían en las barras, y en pocos días se había recogido medio millón en oro, que era solamente el principio de lo que después adelantaran estas labores. Informaba también que no se habían empezado a beneficiar las minas de Mariquita, Muso, Pamplona, Cañaverales y otras.
    Si bien por Real Cédula de 18 de marzo de 1771 se ordenó la recogida de la moneda macuquina, la extinción de esta moneda no tuvo efecto en el territorio neogranadino, alegándose la falta de recursos públicos y la gran cantidad de moneda cortada que corría en el territorio, estimada por algunos en más de cuatro millones de pesos. Esta situación continuó tras la independencia del territorio. La moneda macuquina y caraqueña siguió teniendo curso legal hasta 1848.
    En 1772 el virrey afirmaba que el Reino no disfrutaba de ningún comercio, y dado que la moneda era necesaria para el mismo, salía de él, al no haber proporción entre los géneros que se introducían y los frutos del país. Afirmaba que se debería hacer acopio de los frutos que la tierra producía, tan preciosos y abundantes, para canjearlos por los que se importaban, para conseguir así mantener en él la moneda.
    Según los cálculos de Humboldt, la provincia de Chocó podría producir por sí sola más de 20.000 marcos de oro si la misma se poblase, dado que consideraba que era una de las más feraces del Nuevo Mundo, y se debía fomentar su agricultura. Lo cierto es que a finales del siglo XVIII estaba poblada mayoritariamente por esclavos africanos y por indios, y el precio de los alimentos era excesivo.
    El precio de un barril de harina estadounidense era de 64 a 90 pesos, y un quintal de hierro 40 pesos, mientras que el sueldo de un arriero era de un peso o peso y medio al día. La carestía se debía, según su opinión, a la falta de infraestructuras en las comunicaciones, y a que toda la población consumía sin producir nada.
    Cuando Juan José de Elhúyar, descubridor del wolframio y colaborador de José Celestino Mutis, fue nombrado director de las minas del Nuevo Reino, se reemprendió la labor de las minas de plata de Pamplona y Santa Ana, cerca de Mariquita, y se estableció un taller de amalgamación con cuatro barriles. Dado que la producción no ascendió, entre los años 1791 a 1797, más que  8.700 marcos y los gastos ascendieron a 216.000 pesos, el virrey ordenó abandonar la mina.

Para saber más:

GUMILLA, J., El Orinoco Ilustrado, y defendido, Historia natural, civil y geographica de este gran río, y de sus caudalosas vertientes, segunda impresión, T. I, Madrid, 1765.
HUMBOLDT, A. von, Ensayo Político sobre la Nueva España, T.III, Paris, 1827.
LÓPEZ DE AZCONA, J.M. y LUCENA GIRALDO, M., La Minería en Nueva Granada: Notas Históricas 1500–1810, IGME, 1992, p. 10.
MELO, J.O., “Producción minera y crecimiento económico en la Nueva Granada durante el siglo XVIII”, Revista Universidad del Valle, nº 3-4, Cali, 1977.
RESTREPO , J.M., Memoria sobre amonedación de oro i plata en la Nueva Granada desde el 12 de julio de 1753 hasta 31 de agosto de 1859, Bogotá, 1860.
TEMPRANO, L., Monedas de Colombia, 1810-1992, Bogotá, 1993.

domingo, 12 de marzo de 2017

Las reservas de oro de Rusia podrían superar a las de China durante 2017

Publicado en  OroInformación, 10 de marzo de 2017

http://www.oroinformacion.es/noticia/3677/metales-preciosos/las-reservas-de-oro-de-rusia-podrian-superar-a-las-de-china-en-2017.html

El reputado analista Laurie Williams ha publicado el día 7 de marzo un artículo en el que analiza, a la luz de los datos aportados por el Banco Popular de China y los aumentos de las reservas áureas llevadas a cabo por el Banco Central de Rusia, la posibilidad de que este último país desbanque al gigante asiático de su quinta posición a nivel mundial en cuanto a reservas en metal áureo, al menos en relación a las cifras de reservas presentadas al Fondo Monetario Internacional.

Según afirmaba Williams en otro artículo publicado el pasado día 21 de febrero, la economía rusa, a pesar del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos que en principio estará en vigor hasta la restitución de Crimea a Ucrania, tiene uno de los índices más bajos de deuda en relación a su PIB (Producto Interior Bruto) del continente europeo. Para el autor, las sanciones económicas han llevado a Rusia a deshacerse de los Bonos del Tesoro estadounidenses y a la adquisición de oro para cubrir sus reservas.

Por ello, a su parecer, el mantenimiento de las sanciones podría ser contraproducente a largo plazo, y muy especialmente al encontrarse tanto Rusia como China alineadas en las corrientes tendentes a eludir la preeminencia del dólar en el mercado del petróleo. Tanto el gas como el petróleo son estratégicos para la economía rusa en términos de exportaciones, y los acuerdos firmados con China, muy dependiente de estas materias primas, se negocian en rublos y yuanes.

En esta situación, Williams considera que Rusia seguirá adquiriendo oro para cubrir sus reservas. La inmensa Federación es el segundo o tercer productor mundial de este metal, compitiendo con Australia por estas posiciones, con una producción de alrededor de 270 toneladas anuales de oro, de las que el Banco Central adquiere una parte significativa. Solamente durante el mes de enero adquirió un millón de onzas, 31,10 toneladas, lo que sitúa el montante global de sus reservas en alrededor de 1.645 toneladas. 

Mientras tanto, China parece haber frenado su política de adquisiciones, al menos oficialmente. Pero, como recoge el autor, si bien la acumulación de reservas reportadas por Rusia se adecúan a su producción conocida y asumida por el Estado, China tiene un historial de retención de su metal áureo en importes no comunicados, que actualiza en intervalos de cinco o seis años. En este sentido, y según los datos oficiales, el Reino del Medio sólo habría añadido 19 toneladas a sus reservas en la segunda mitad del año pasado, y ninguna cantidad desde octubre.

Según declaraciones de analistas, académicos y funcionarios públicos de ambos países, el oro es para ellos un importante elemento del sistema financiero a nivel mundial. China ha solicitado su inclusión en la cesta de monedas que componen los Derechos Especiales de Giro (SDR) del Fondo Monetario Internacional, y Putin es un ferviente defensor de la importancia del oro. Si bien las autoridades chinas son más reticentes a un apoyo abierto al metal áureo, ambos Estados están deseosos de terminar con el monopolio del dólar en los mercados internacionales, especialmente en relación con los hidrocarburos, y el oro se les presenta como una magnífica herramienta para alcanzar este objetivo. 

lunes, 27 de febrero de 2017

La estructura y el futuro del oro en la inversión y en el mundo monetario

Publicado en Oroinformación, 23 de febrero de 2017.


El pasado día  11 de octubre de 2016 Julian D.W. Phillips, investigador especializado en el mercado del oro en GoldForecaster.com, publicó un interesante artículo en el que analizaba el futuro del metal áureo tanto en el mundo de la inversión como en el monetario propiamente dicho. Para este autor, a pesar de la bajada temporal de la valoración de este metal por debajo de los 1.250 $, el oro alcanzará durante este ejercicio su precio más alto de la historia, y que el valor de todas las monedas se verá asimismo incrementado al debilitarse frente al precio del metal áureo.

Para Phillips, pocas personas se dan cuenta de la realidad que se oculta tras el precio del oro. Para la mayor parte del público, dicho valor refleja el equilibrio entre la oferta y la demanda, y que un 95% de dicho precio se debe a la misma, quedando un 5% como oferta marginal llevada al mercado por los productores en busca de compradores. Dicho 95% ha sido directamente contratado por los compradores a los mineros o refinadores del mineral, mientras que el 5% aparece en el mercado cuando aparecen necesidades inesperadas.

Este autor defiende que el mercado que define el precio del oro debe estar formado por los proveedores y compradores marginales. Por ello, los especuladores e inversores recurren a este mercado abierto en masa, cambiando las reglas del juego, en un porcentaje mayor al de  otros mercados especulativos, dado que el mercado del oro es muy variado.

Los inversores acuden a este mercado cuando su precio se va a incrementar o a disminuir, buscando un beneficio a largo plazo. Existe asimismo la creencia que el oro es un tipo de moneda a atesorar ante las crecientes dudas sobre el valor de las diferentes divisas nacionales, estando el oro en competencia con el papel moneda como una reserva de valor. Ello es debido a que mientras el oro ha servido como patrón monetario durante miles de años, mientras que las actuales monedas fiduciarias solo se han independizado de su respaldo desde 1971.

En cuanto a los especuladores, acuden a este mercado para sostener su valoración y con ello obtener un beneficio a corto plazo, o para venderlo para comprarlo con posterioridad más barato. A menudo estos movimientos especulativos se producen por factores externos al propio mercado del oro, tales como las variaciones en los tipos de cambio de las diferentes monedas circulantes, buenas o malas expectativas económicas a nivel mundial, como por ejemplo las variaciones en los tipos de interés. Su objetivo es la obtención de un beneficio a corto plazo, que esperan obtener en este mercado o en cualquier otro, y no tienen especial interés en la fortaleza subyacente de este metal.

El autor define asimismo el COMEX - Commodity Exchange Inc-, que no es para él un mero intercambio de mercancías, sino un mercado financiero en el que no se encuentra el metal físicamente, sino que se hacen operaciones financieras por dinero en efectivo en contratos, que pueden ser a futuro u opciones. Solo en el caso en el que un comprador o vendedor solicita a la firma del contrato su entrega o suministro a su finalización en oro aparece físicamente, mientras que en los demás casos las pérdidas o las ganancias en las que se incurran se liquidan en dinero efectivo.

Phillips afirma que el mercado físico del oro se encuentra sorprendentemente muy influenciado por el COMEX, dado que de alguna manera el primero ajusta sus precios al segundo, algo que no debería ocurrir salvo que hubiese un vínculo entre ambos mercados. Esto sucede cuando los bancos operan simultáneamente en ambos para impulsar los precios, lo que hace que otros inversores reaccionen a sus movimientos.

Pone el ejemplo de las posiciones tomadas por los especuladores a corto o a largo plazo en el COMEX para posteriormente acudir al mercado físico, normalmente en Londres, para negociar con OTC - Over-The-Counter Market-, mercados físicos descentralizados, para con ello hacer rentables sus inversiones en el COMEX. Si son a corto plazo, venden el suficiente oro para bajar su precio, y en días tranquilos pueden realizar operaciones e ambos mercados para obtener ganancias.  

En el año 2013 las posiciones a corto plazo del COMEX fueron contratadas en enormes cantidades, y masivas existencias de oro físico, cuatrocientas toneladas, fueron objeto de dumping y vendidas a inferior valor que su precio normal, lo que provocó que las pérdidas se interrumpieran y se atrajesen otras seiscientas toneladas adicionales al mercado de inversores reaccionando a la bajada de las cotizaciones. Estos movimientos supusieron una caída de casi un tercio en su valor, que alcanzó los 1.150 $, una operación según Phillips muy rentable para los grandes bancos estadounidenses.

Al mantenerse desde este año los precios bajos, China y la Federación Rusa han podido adquirir grandes cantidades de oro con destino a sus bancos centrales a través de la Bolsa de Oro de Shanghái. Para el autor, con ello se ha mantenido el precio del oro bajo y se ha evitado que sea considerado una alternativa a otras monedas, límite que pone en 2.000 $ para reflejar una pérdida de confianza en estas monedas.

La principal prueba del valor del oro como moneda se encuentra según Phillips en el hecho de que los Bancos Centrales continúan siendo los mayores depositarios de reservas de oro, dado que se considera un importante activo de reserva. Desde 1933 el mundo se acostumbró al dólar estadounidense como única moneda global, pero desde 1999 hasta el 2009 el Central Bank Gold Agreement lo reconoció como un importante activo de reserva.

Los bancos centrales nunca han dejado en realidad de considerar el oro como un garante de su moneda, como lo prueba el hecho de que mantienen gran cantidad de este metal en sus reservas. De hecho, un antiguo directivo del Bundesbank, Weber, declaró que el oro es "un contador del precio del oro". El oro no se mide por valores monetarios, sino que según el autor el oro mide los valores monetarios.

Phillips recoge una escena potencial que podría suceder por razones políticas, donde las diferencias entre los Estados Unidos y Arabia Saudita supone una amenaza, dado que la política norteamericana en Oriente Medio aún no acepta que la batalla sea entre los musulmanes chiíes y suníes, no entre naciones individuales. Además, el aumento de los suministros de petróleo de los Estados Unidos a través de fracking -fracturación hidráulica-, así como de otras fuentes, puede evitar su dependencia del petróleo importado. Rusia y Arabia Saudita parecen cooperar en la congelación o la reducción del precio del petróleo, por lo que el autor ve no sólo el precio del petróleo, sino el futuro de fracking directamente bajo el control de estas dos naciones.

Es probable que el futuro vea que la "guerra" del precio del petróleo se intensifique enormemente en la medida en que los Estados Unidos podrían querer proteger su propia industria petrolera, así como asegurar que se haga autosuficiente en el suministro de petróleo. La imposición de derechos sobre el petróleo importado protegerá la rentabilidad futura de los productores de petróleo de los Estados Unidos, a través de precios más altos, además de eliminar el control de los precios del petróleo estadounidense de productores externos como Rusia y Arabia Saudita. Esto también eliminará la necesidad de garantizar la seguridad del Golfo Pérsico.

El impulso a la inflación a través de precios más altos también ayudará según el autor en los niveles de crecimiento económico de los EE.UU. A su vez, la disminución de la necesidad de petróleo importado podría llevar a Arabia Saudita a aceptar todas las monedas por su petróleo, eliminando la preeminencia que el dólar ha tenido durante generaciones en el mundo del petróleo. Una vez que esto ocurra, el dólar seguirá siendo una divisa l líder, pero perderá su papel de única moneda de reserva global, preparándolo para su futuro papel en un sistema monetario de múltiples divisas, cuya llegada es según Phillips inevitable.

Con la consideración del Yuan como una de las monedas que conforman el Derecho Especial de Giro del Fondo Monetario Internacional, la divisa china se ha convertido en una importante moneda global. Su uso a partir de ahora se acelerará globalmente, jugando el papel que el dólar ha jugado hasta ahora. Para el autor no hay duda de  que China será la economía más grande del mundo y la más rica por su población y capacidades. Será el fabricante para el mundo y tendrá el poder financiero para dominar la economía global. El Yuan según él desafiará al dólar hasta el punto de que habrá una división distinta entre el este y el oeste en la economía global.

Phillips afirma que solo el oro aportará las cualidades calmantes al mundo monetario necesarias para que funcione correctamente mientras se producen importantes cambios. Para este autor el oro se convertirá en el fulcro o lubricante para que el mundo de la moneda sigua funcionando correctamente. En las naciones cuyas monedas están perdiendo la confianza de sus socios comerciales, el uso del oro como un activo de respaldo para recomponer esa confianza crecerá. Se vieron en este sentido en la crisis de la deuda soberana en la U.E. oro y divisas "vigiladas" por el Banco de Pagos Internacionales, que abrió el camino para lo que el autor espera ver en el futuro.

Se puede consultar el artículo original en:

http://www.kitco.com/commentaries/2016-10-11/The-Structure-and-Future-of-Gold-in-the-investment-and-monetary-world.html

jueves, 16 de febrero de 2017

La moneda en los reinos de Valencia y Mallorca durante la Guerra de Sucesión

Publicado en Panorama Numismático, 16 de febrero de 2017
http://www.panoramanumismatico.com/articulos/la_moneda_en_los_reinos_de_valencia_y_mallorca_durante__id02629.html

Terminamos con esta última entrega el estudio de las emisiones llevadas a cabo durante la Guerra de Sucesión con el numerario batido por ambos contendientes en los reinos de Valencia y Mallorca.

Valencia

Según Mateu y Llopis, al morir Carlos II la Casa de Moneda de Valencia se encontraba batiendo escudos. En el numerario valenciano había doblones, fundidos en 1693, y escudos, llamados también medios doblones y cuartos de doblón o medios escudos, siendo la talla del escudo en 1693 de 70 por marco. El escudo o medio doblón tenía en el reverso los palos de Aragón en rombo, y el medio escudo o quart de dobló las armas reales en timbre.
 Del 15 de diciembre de 1700 al 31 de marzo de 1702 Martín Estopiñan entró según Mateu en la ceca 70 marcos de oro, y del 4 de noviembre de 1700 al 8 de abril de 1702 se libraron 79 marcos de oro en escudos por Pedro Tomás, subdelegado de maestro en la fundición a Martín Estopiñan  
El pretendiente Carlos no acuñó moneda de vellón en el Reino de Valencia, pero durante su mandato se reselló el circulante de vellón a nombre de Carlos II con un 3 coronado. En 1707 Felipe V prohibió en el Reino de Valencia la circulación del numerario batido a nombre del Archiduque Carlos, así como la gran cantidad de moneda portuguesa que circulaba en el mismo.
        Mateu y Llopis hace referencia al Real Privilegio que el 27 de marzo de 1706 dio el Archiduque para la labra de moneda valenciana en un montante global de 300.000 libras, y al acuerdo municipal de la capital del Turia de 11 de septiembre del mismo año para la acuñación con ley de once dineros, lo habitual de esta ceca, y  talla de 126 piezas por marco, indicando asimismo el valor intrínseco que debían tener la moneda fuerte y feble expresada en dineros.
        Esta emisión no se pudo realizar y se comunicó al Archiduque que la razón principal había sido que dicha moneda hubiese sido extraída por los extranjeros. Por Real Decreto dado en Valencia el 28 de noviembre de ese año Carlos dio nueva gracia para nueva emisión, y en virtud de la misma se acordó que el valor intrínseco de cada deciocheno se fijase en 14 dineros, sacándose 133 piezas por marco.
    En sustitución de este circulante, ordenó la labra de moneda de oro y plata del mismo peso y ley que la moneda castellana. En 1711 se prohibió la circulación de moneda acuñada en países enemigos, clara alusión a las batidas en territorio controlado por el Archiduque, y la entrega por su valor intrínseco en las Casas de Moneda de las piezas de oro y plata de Portugal y de plata acuñada en Cataluña y Aragón.
Al ocupar Valencia el día 8 de mayo de 1707 Felipe V  autorizó a la Casa de Moneda de la ciudad a batir reales de a ocho con los tipos y la ley de Castilla, en los que al lado del escudo aparece el numeral VIII a la izquierda y a la derecha la sigla de la ceca, V, y la del ensayador F, de Bartolomé Beltrán Fauria.
En fecha 19 de octubre de 1707 se remitieron Cartas Reales a la Real Audiencia de Valencia para que se procediese a la labra de reales de a ocho, a cuatro y a dos con nuevos tipos. En su anverso portaba la leyenda PHILIPPUS V DEI GRATIA, y un escudo cuartelado y coronado, con las armas de Castilla y León, Granada, Aragón, Aragón Sicilia, Austria, Borgoña Antiguo, Flandes, Borgoña moderno, Brabante, Tirol y en escusón las flores de Lis de Borbón. En su reverso llevaba la leyenda HISPANIAURUM REX y la fecha, y en el campo una cruz equilátera, con castillos y leones cantonados en una orla de lobulada.
Se ordenaba asimismo un nuevo tipo para las emisiones áureas de doblones sencillos, dobles, de a cuatro y de a ocho, con anverso idéntico al visto para la plata y en su reverso la leyenda HISPANIARUM REX y la fecha, y la tradicional cruz de Jerusalén entre una orla de semicírculos, dentro de una gráfila. Se conocen doblones de a cuatro y dobles, así como reales dobles y de a cuatro semejantes, incluso en su tipología, a los de Castilla, acuñados en 1707 y 1708. Se ha apuntado la posibilidad de que hubiese una emisión de diners a nombre de Felipe V en fecha 1711.
Asimismo, en Valencia, entre los años 1709 y 1713 se batió abundante numerario de cobre en su sistema particular, de seis dineros o sisons –seisenos- y de tres dineros o tresetas. En su anverso llevaban un escudo coronado, con los cuarteles de Castilla y León, con un escudete de las tres flores de Lis de Borbón y leyenda PHILLIPPVS V DEI GRAT. En el reverso se recogía una V coronada con el numeral de su valor en el interior (6 o 3), con flores de Lis a ambos lados y cinco puntos, y la leyenda HISPANIARVM REX y el año de acuñación. Entre 1709 y 1713 se acuñaron según Mateu y Llopis divisores de la lliura o libra, y en esos mismos años se batieron reales de a dos de plata y cuatro escudos de oro.
Existe una variante de estas emisiones, en la que la N de HISPANIARUM está invertida. Estas monedas son las últimas batidas en Valencia de acuerdo con su sistema particular, siguiendo las siguientes emisiones el tipo general de la moneda castellana, conservando la marca de ceca del murciélago con las alas extendidas.
En el año 1711 se ordenó la retirada de los dinerets falsos en circulación, ordenando la Real Cancillería el 11 de septiembre que el plazo para la misma fuese de quinde días a razón de quince sueldos por marco, y que a partir de dicho plazo se consideraría dicha moneda si fuese hallada como perdida. Se ordenó asimismo que los que recibieran dinerets debían separar las piezas falsas para proceder a su cortado, y se ordenó a los justicias que registrasen la Taula de la ciudad las carnicerías y los lugares donde se solía aceptar esta moneda.
En los Cabildos de 8 y 20 de junio de 1716 se intentó pedir al rey la emisión de vellón de a 6 y 3 dineros para subvenir la contribución con su ganancia.  Ante el escrito remitido por el marqués de Valdecañas ordenando la emisión de 200.000 escudos en seisenes, el Cabildo contestó en fecha 18 de febrero de 1717 que no se había podido hacer por falta de caudales. Ante esta situación se propuso que se delegase dicha labra en un asentista, lo que no fue aceptado por el monarca.

Mallorca

Por Real Cédula de 20 de junio de 1701 Felipe V concedió a la Universidad de Mallorca licencia para la labra de 50.000 marcos en moneda de vellón, citando Campaner asimismo una referencia en una reunión de los Jurados de 17 de mayo de 1703 del que se colige que en 1693 se habría solicitado un permiso para la labra de la misma cantidad en vellón. Según este mismo autor, no se acuñó bajo su reinado moneda de plata.
En cuanto al numerario áureo mallorquín, existen medias onzas, con escudo de Aragón dentro de un círculo en anverso, y la leyenda PHILIPUS V R ARAGO, 1704, y en su reverso los blasones de Puigdorfila en la leyenda, el escudo tetragonal de Mallorca dentro de un círculo y la leyenda MAIORICARU CATOLICUS. En 1703 se batieron asimismo monedas de valor y peso de un duro, con escudo de Aragón coronado con blasones de Puigdorfila en su barba, dentro de un círculo, y un tetrágono con el escudo de Mallorca dentro de un círculo de puntos en el reverso.
 Gaspar de Puigdorfila fue el último maestro mayor de la ceca, y su escudo o blasón se encuentra en la mayor parte de las monedas acuñadas en los primeros años del reinado de Felipe V y el Archiduque Carlos. Según Campaner, era posible que tras los Decretos de Nueva Planta se organizase de otra manera la administración del taller monetario y se le quitase la facultad de grabar su escudo en las monedas.
Tras su reconocimiento en Mallorca el 27 de septiembre de 1706 se acuñó a nombre del Archiduque moneda de oro, de peso de dos y cuatro duros, con la leyenda CAROL III R ARA y el año 1707 en su anverso, con ambos 7 invertidos, con escudo churrigueresco de Aragón y corona abierta dentro de círculo de puntos, y en su reverso el escudo de Mallorca en losange  y la leyenda MAIORICARU CATOLICUS.

Para saber más:

BOVÉR DE ROSSELLÓ, J.M., Historia de la casa real de Mallorca y noticia de las monedas propias de esta isla, Palma, 1855.
CAMPANER Y FUERTES, A., Numismática Balear. Descripción histórica de las monedas de las Islas Baleares, acuñadas durante las dominaciones púnica, romana, árabe, aragonesa y española, Palma de Mallorca, 1879.
FONTECHA Y SANCHEZ, R. de, La moneda de vellón y cobre de la Monarquía Española (Años 1516 a 1931),  Madrid, 1968.
MATEU Y LLOPIS, F., "La situación monetaria en el Reino de Valencia durante Felipe IV y Carlos II (1621-1700)", NVMISMA, nº 35, noviembre-diciembre 1958, pp. 33-62
MATEU Y LLOPIS, F., "Notas para el estudio de los orígenes del sistema monetario español", NVMISMA, Año XIV, nº 67, Marzo-Abril 1964, pp. 19-61.
MATEU Y LLOPIS, F., "La moneda de los Reinos de Valencia y Mallorca", NVMISMA, nº147-149, julio-diciembre 1977, pp. 123-148.
ROMERO JUNCAL, D. "Primer reinado de Felipe V (1700-1724), Borbones, hace trescientos años", Crónica Numismática , enero 2001, pp. 50-54.
SANAHUJA ANGUERA, X. "La Moneda Menuda a la Corona d'Aragò D'Època Moderna (s. XV-XVIII)" Gaceta Numismática 161,  junio 2006, pp. 23-39.
SANTIAGO FERNÁNDEZ, J. de ,“Legislación y reforma monetaria en la España Borbónica”, en VI Jornadas sobre Documentación Borbónica en España y América  (1700-1868), Madrid, 2007, pp. 403-436.
VILLAPLANA PERSIVA, N., Historia del Real de a Ocho, Universidad de Murcia, 1997.


Áureo & Calicó S.L., Subasta en sala 260,  27-28 de mayo de 2014.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Emisiones de vellón para las campañas de Italia

Publicado en Numismático Digital, 15 de febrero de 2017
http://www.numismaticodigital.com/noticia/10231/articulos-numismatica/emisiones-de-vellon-para-las-campanas-de-italia.html

El recurso a la emisión de moneda de vellón para sufragar gastos derivados de enfrentamientos bélicos fue recurrente durante la Edad Moderna española. Uno de los casos en los que se acudió a este arbitrio fue durante la Guerra de Sucesión Austriaca, coetánea de la Guerra del Asiento en el continente americano, y en la que los hijos de Felipe V obtuvieron los ducados de Parma, Plasencia y Guastalla.

En el año 1739 encontramos tres piezas de cuatro maravedíes que al parecer se correspondían con diferentes ensayos. Siguiendo el orden de la obra de Fontecha, la primera llevaba en su anverso el monograma coronado de Felipe V y bajo él una V; a su izquierda, entre una rosa y una flor de Lis, una M coronada, y a su derecha el numeral 4 entre los mismos motivos; y leyenda alrededor DEI GRAT HISPAN REX 1739. En su reverso venía labrado un castillo dentro de una orla con motivos vegetales, sobre la orla una corona y la leyenda circular PVBLICAE VTILIT CONFLATA.
La segunda de ellas llevaba en su anverso el mismo monograma y V, a la izquierda marca de ceca M y a la derecha numeral 4, ambas entre dos rosas, y la leyenda PVBLICAE VTILIT CONFLATA. En su reverso aparecía un león coronado con espada y cetro, apoyado sobre dos mundos, rodeado de círculo de flores y la leyenda entre rosas VTRVMQ VIRT PROTEGO 1739.
La tercera y última lleva en su anverso un castillo dentro de orla de cuatro arcos apuntados, y leyenda PHILIP V D G HISPAN REX entre dos rosas, y también en la leyenda 4 M y una M coronada. Su reverso es igual al del tipo visto anteriormente. Existe, asimismo, una variante de este tercer tipo, que solamente difiere en que el león no porta corona. 
En fecha 22 de septiembre de 1741, y ante la escasez de numerario menudo, se ordenó la acuñación en Segovia de monedas de cobre de 2 y 4 maravedíes de facial, con escudo coronado y cuartelado, lises y granada en anverso y león sobre dos mundos en reverso, en la cuantía de 150.000 pesos. En el reinado siguiente se emitieron piezas de 1 maravedí con los mismos tipos.
La equivalencia de un real de plata doble en esta moneda se fija en 16 cuartos, o 32 ochavos, y en proporción el real de plata provincial 17 cuartos, al real de a dos –llamado comúnmente peseta- 34, y así proporcionalmente todas las monedas de oro y de plata.
La talla de esta moneda es de 34 piezas de cuatro maravedíes el marco de cobre. En su anverso recoge las armas cuarteladas de Castilla y León, con granada en punta y escudete en su centro con las flores de Lis; a su izquierda acueducto entre dos rosas; y a su derecha, entre dos rosas asimismo, el numeral (4 o 2). La leyenda del anverso era PHILIP V D G HIS REX. El reverso es análogo al de las emisiones de 1718 a 1720, con el año de acuñación. La moneda de cuatro maravedíes se batió entre los años 1741 y 1743, y la de dos maravedíes entre 1744 y 1746.
La razón última de esta emisión fue sufragar los gastos de la Guerra de Sucesión Austriaca, que había comenzado un año antes. La importante cantidad de numerario batido hizo que no pudiese ser absorbida, lo que produjo como efecto negativo la reaparición del premio, que está documentado en los expedientes seguidos en estos años. Según García Guerra, aunque se creyó en un principio que esa moneda no podría absorberse por el mercado, el vellón se elevó hasta su tarifa legal a causa de las severas multas en contra de los premios ilícitos y del incremento de la demanda de moneda fraccionaria.
En fecha 22 de junio de 1742 se ordenó la labra de una nueva moneda medio escudo, con valor de 20 reales de vellón, conocida como veintén o durillo, con ley de 21 quilates y 3 granos. Los tipos fueron semejantes a los del escudillo, pero variaron las leyendas, quedando en el anverso PHILIPPVS y D G y la fecha, y en el reverso HISPANIARVM REX.
El motivo de la labra de esta nueva especie era la dificultad del cambio de los escuditos por monedas de plata, por el pico de los 8 maravedíes. Por ello se ordenaba que la nueva moneda tuviese el peso ajustado de los 20 reales de vellón. Estas piezas, únicas provinciales de oro, conocidas como veintenes, se acuñaron hasta Fernando VII exclusivamente en la Península.
Un año más tarde, y para evitar la reinstauración del premio de la plata, se ordenó por una Pragmática de 23 de octubre de 1743 que los pagos a realizar en moneda de vellón no fuesen superiores a 300 reales, teniendo necesariamente que satisfacerse las cantidades superiores en moneda de plata u oro.
Con ello se intentaba que no se considerase a la moneda batida en metales nobles como un bien en sí misma o mercancía, sino en su uso natural de moneda, fomentando con ello su utilización para pagos importantes, evitando la establecida costumbre de hacerlos en moneda de vellón.
En fecha 9 de noviembre de 1743 se mantuvo la valoración del vellón con respecto al oro, mientras que el valor de la moneda de plata aumentó. Esto se llevó a cabo con la finalidad de evitar la saca de la plata a cambio de oro por parte de las demás naciones europeas. La onza pasó a valer 15 pesos fuertes y 40 maravedíes, en vez de los 16 por los que venía corriendo. Con ello la ratio bimetálica quedó fijada en 1:15,06, que se mantuvo vigente hasta el reinado de Carlos III.
El objetivo de esta medida era luchar contra el premio en la moneda de vellón, que había tenido nefastos resultados en el siglo precedente, y se limitaba el curso obligatorio del cobre a la cantidad de 300 reales, lo que denota el interés de las autoridades por ceñir su uso a las pequeñas transacciones.
En 1745, al notarse la falta de numerario de un maravedí, se ordenó a la Casa de Moneda de Segovia la labra de 20.000 pesos en esta especie, del tamaño de medio real provincial. Esta moneda redonda llevaría en su anverso un castillo coronado y a los lados la marca de ceca y un I, y la leyenda PHILIPPVS V D G, y en su reverso un león rampante y la leyenda HISP REX y el año de acuñación. Se realizó un ensayo con veinte marcos de cobre, y, al observarse que su gran beneficio la exponía a defraudaciones, se desistió de su labor.
Con posterioridad se mandaron labrar los 20.000 pesos antes citados en monedas de maravedíes sencillos, en cuyo anverso venía labrado un escudo coronado con dos castillos y dos leones, I y marca de ceca a ambos lados y leyenda PHILIP V D G HISP REX; y en su reverso un león rampante y la leyenda VTRVMQU VIRT PROTEGO y año de emisión. Se ordenó asimismo que de cada marco se sacasen 185 maravedíes sencillos. Estas monedas se batieron en los años 1746 y 1747, bajo el reinado de Fernando VI.

Bibliografía:

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VILAR, P., Crecimiento y Desarrollo,  Barcelona, 2001.


Áureo & Calicó S.L. Subasta en Sala 260 - 27-28 de mayo de 2014

miércoles, 8 de febrero de 2017

La plata española en la economía europea

Publicado en Gaceta Numismática 192, diciembre de 2016, pp. 71-77.
https://www.academia.edu/31310431/La_plata_espa%C3%B1ola_en_la_econom%C3%ADa_europea


El descubrimiento de América y la llegada de las remesas de metales preciosos tuvieron como efectos la extensión del ámbito monetario y el desplazamiento de la preeminencia económica del mundo mediterráneo, que dejó de ser el eje del comercio y con ello del mundo monetario. Las monedas internacionales de épocas anteriores, las emitidas por las repúblicas italianas, se vieron sustituidas por los reales de a ocho españoles. Según Lluis, la política de supresión total de las emisiones de la Corona de Aragón por Felipe V marcó en España el triunfo definitivo de la moneda atlántica sobre la de herencia mediterránea.